martes, 2 de septiembre de 2014

Quien pudiera

Quién pudiera poner en tus manos una flor!
y adornar el candor de tu hermosura
no será nadie, mucho menos seré yo
serán los Ángeles y los Querubines del cielo
porque perteneces a un mundo de ensueño.

Ante tu persona, toda palabra muere;
eres el comienzo del amor infinito ya,
escrito está, y por siempre ha de quedar,
grabado tu nombre en el corazón de Dios.